Para el particular que no tiene los conocimientos, el tiempo o las ganas de aprender, pero el cual se ha dado cuenta de la necesidad de invertir sus ahorros para mantenerlos en el largo plazo, es posible que la inversión indexada sea el método más razonable y adecuado para conseguir su objetivo.

Personalmente, no conozco ninguna otra disciplina en la que mediante una actividad “pasiva” lo hagas mejor que el 90-95% de participantes. Ninguna. Y entrecomillo “pasiva” ya que el inversor debe tomar decisiones de manera activa.

Porcentaje de fondos europeos que se ven superados por su benchmark

Las comisiones y gastos totales de un fondo de gestión activa hacen que partan desde el primer minuto en desventaja. La habilidad del gestor seleccionando los activos debe ser extraordinaria para batir sistemáticamente a su benchmark en el largo plazo.

Al inversor retail quizás le conviene más elegir un fondo indexado (S&P 500, MSCI World…) que tratar de escoger individualmente las acciones o fondos donde depositar sus ahorros. De esta manera automatiza el ahorro pudiendo hacer aportaciones períodicas e incluso incrementarlas en momentos de pánico, elude caer preso de su comportamiento inexperto y además se ahorra el tener que identificar al escaso porcentaje de gestores que probablemente vayan a batir al mercado en el futuro. A cambio de todo ello, el inversor claudica ante la batalla de batir al mercado, pero a buen seguro a la larga ganará la guerra de preservar su capital.

Ni aunque seleccionemos el fondo activo adecuado sabremos si estamos en lo correcto, como el caso del Fidelity Magellan gestionado por Peter Lynch durante 13 años y cosechando una rentabilidad durante ese período del 29% anualizado. La dura realidad es que el inversor promedio de ese fondo acabo perdiendo dinero. Aquí también entra en juego los sesgos cognitivos y emocionales del inversor.

La gran ventaja del traspaso entre fondos

Traspasar el capital de un fondo a otro está exento de tributación. No hay que pagar por las plusvalías latentes. La gran ventaja de ésto es no dejar de componer y diferir el pago de impuestos hasta el máximo posible. Esto es algo de lo que no podemos disfrutar con las acciones, a no ser que compremos una acción y la mantengamos en posesión durante un larguísimo período de tiempo o no venderla jamás.

Efecto algo dramatizado de aplazar el pago de impuestos, aunque la esencia del concepto es la correcta

Y la dificultad añadida de encontrar a las acciones ganadoras

La conclusión del estudio llevado a cabo por el profesor Hendrik Bessembinder es demoledora: según su descubrimiento, solo un 4% de todas las acciones que cotizan en bolsa representan toda la riqueza neta obtenida por los inversores en el mercado desde 1926. 5 empresas (Exxon Mobile, Apple, Microsoft, GE e IBM) suponen el 10% de la creacion de riqueza neta total en este período. Y apenas 50 acciones representan el 40% de la riqueza neta total obtenida por los inversores.

Gráfica con datos a cierre del año 2016. Eje de abscisas: años que lleva cotizando públicamente la empresa. Eje de ordenadas: riqueza neta generada por cada empresa.

En el estudio, la riqueza neta es definida como la rentabilidad media obtenida por cada acción por encima de la rentabilidad media anualizada de las letras del Tesoro americano a 1 mes, que promediaron un 3,38% en el período de estudio. El 96% restante de acciones de la base de datos lo único que consiguen es que de manera colectiva igualan la rentabilidad de las letras del tesoro a 1 mes.

Abro el debate, preguntándome qué es lo más adecuado, ¿Intentar predecir las futuras acciones ganadoras y gestores que batan al mercado a 50 años vista, con los posibles aciertos y errores que ello conlleva; o indexarse, poniendo tu cartera en piloto automático y evitar así el riesgo de una posible exclusión de estas acciones ganadoras en nuestra cartera?